Como favorecer el lenguaje infantil: más allá de las praxias

Hoy queremos contaros otras maneras de favorecer el lenguaje infantil más desconocidas y que guardan una estrecha relación con el neurodesarrollo. Y es que hay lenguaje más allá de las praxias y de los cuentos...
Te las contamos.

Preparados para hablar...

Nuestro cerebro viene ya programado para desarrollar una función exclusivamente humana y complicada para la que le han preparado miles de años de evolución: el lenguaje.

El lenguaje nos permite no solo comunicarnos, sino también organizar nuestro mundo interior, realizar abstracciones, jugar con dobles sentidos e incluso utilizar el imprescindible sentido del humor. 

De hecho nuestros antepasados prehistóricos ya se comunicaban, utilizando para ello las manos y ciertos sonidos (de ahí la relación tan estrecha que guarda el lenguaje con el movimiento). Pero la aparición del lenguaje verbal permitió a nuestra especie un avance muy importante: liberar nuestras manos para poder utilizarlas a la vez que nos comunicamos.

Los niños están preparados cognitivamente para desarrollar el lenguaje incluso antes de que nazcan, por ello cuentan ya con estructuras específicas para desarrollar esta función como el área de Broca (encargada de la expresión) y el área de Wernicke (responsable de nuestra comprensión). Pero requieren un tiempo de silencio previo hasta comenzar a expresarlo. Con esto queremos decir que, incluso durante el tiempo en el que el niño aún no habla (en torno al primer año de vida, e incluso antes del nacimiento según algunos autores) ya está adquiriendo y experimentando con el lenguaje.

 En cambio el cerebro humano no está «diseñado» para leer y escribir, si no que es la increíble plasticidad de nuestro cerebro y la influencia positiva del ambiente, la que va a permitir crear y reutilizar áreas cerebrales donde desarrollar ambas habilidades, demasiado recientes para él.

El lenguaje, una función compleja y cortical

El lenguaje es una habilidad exclusivamente humana, que requiere la maduración de sistemas motores y sensoriales, y también de nuestro cerebro más emocional, de nuestro sistema límbico.

Y esto es así porque, como todas las funciones complejas y dependientes de la corteza (de nuestra «aristocracia cerebral») el lenguaje se sustenta sobre las estructuras de nuestro cerebro subcortical, las más antiguas pero no por ello menos importantes, y las que se desarrollan en los primeros años.

Por ello un niño que ha tenido un buen desarrollo motor y sensorial tiene más posibilidades de desarrollar el lenguaje cuyas bases se encuentran, como no, en los primeros años.

Y esta es también la razón de que un pequeño con dificultades motrices, sensoriales o ambas, va a tener también con mucha frecuencia dificultades lingüísticas, y es que, tal y como solemos decir: en el desarrollo todas las áreas siempre están relacionadas y nada se produce como «departamentos estanco».

A continuación, incluimos algunas actuaciones y actividades que favorecen el desarrollo del lenguaje, hemos tratado de incluir las más desconocidas, relacionadas con el desarrollo neurológico del niño en su conjunto, ya que sabemos que las praxias son muy utilizadas en nuestra etapa, y por tanto, más conocidas por los educadores.

Observa sus acciones, sus respuestas, su lenguaje no verbal

  • Dedica tiempos cortos a observar al niño (en torno a tres minutos). Observar no es una tarea sencilla y requiere concentración, aumentando los tiempos se pierde la objetividad.
  • Presta atención a lo que “dicen” las diversas partes del cuerpo de los niños (manos, cara, piernas) y contrasta si transmiten el mismo mensaje.

Esta observación nos ayudará a entender mejor lo que necesitan y a apoyar y fomentar la comunicación, poniendo palabras a aquello que sienten. Y además seremos más conscientes de si presentan dificultades en su comunicación ya sea verbal o gestual.

Comunica de forma efectiva

La utilización de nuestro lenguaje adulto puede ser interpretado por el niño de una forma muy diferente simplemente cambiando la forma en que dirigimos los mensajes.

  • Utiliza la comunicación cooperativa, cambia órdenes por “sugerencias”. Ejemplo: ¿os habéis fijado en que el aula está muy desordenada? ¿Qué os parece si la recogemos juntos?
  • Usa el plural para que se sienta acompañado y no utilizar órdenes: quítate la ropa/vamos a quitarnos la ropa.
  • Da opciones, hay que recoger el aula y lavarse las manos/¿qué preferís hacer primero recoger el aula o lavarnos las manos?El estilo de comunicación más eficaz es el que hace de la labor un trabajo en equipo, implicándose en el pensamiento del adulto y permitiéndole sentirse parte del proceso de toma de decisiones

El movimiento: un potente organizador del lenguaje

La actividad exploratoria con manos y pies estimulan directamente los centros internos del lenguaje, ya que algunas partes del cerebro o estructuras que intervienen en el movimiento de las manos son las que se encargan de regular posteriormente el lenguaje.

De ahí que niños con dificultades de lenguaje también es frecuente que puedan tener dificultad en el uso de las manos (al garabatear, colorear…). Las manos y la boca están ligadas en el bebé desde el inicio, como se pone de manifiesto en el reflejo de Babkin (el que hace que el bebé recién nacido abra y cierre rítmicamente las manos mientras succiona para alimentarse).

Por ello fomentar el desarrollo de manos y pies a través de masajes propioceptivos, manipulación y exploración favorece el desarrollo óptimo del lenguaje. Y también por ello las canciones gestadas, de dedos… son muy positivas para el desarrollo del lenguaje. Tanto por implicar las mismas estructuras cerebrales como por acompañar el movimiento de lenguaje con ritmo.

Pero además los hitos del desarrollo motor, como el  volteo, arrastre, gateo… ejercicios de equilibrio, de braquiación, andar con patrón cruzado, juegos para el desarrollo lateral y espacial … son movimientos que favorecen el desarrollo del lenguaje ya que preparan la base de desarrollo cerebral necesaria para la posterior actividad del córtex cerebral al favorecer la relación interhemisférica, que permite construir el lenguaje, comprender lo que oímos y elaborar una respuesta para comunicarnos con nuestro interlocutor.

Actividades que implican sonidos, ritmos y lenguaje

Las actividades que incluyen movimientos rítmicos coordinados facilitan la articulación de las palabras, ya que al realizarlos desarrollamos áreas cerebrales encargadas de la motricidad fina que también son necesarias para mover la lengua.

Entre ellas:

  • Seguir ritmos sencillos
  • Discriminación de frecuencias: mostrar sonidos diferentes, graves y agudos; Golpear en superficies diferentes, de madera, latón, cartón, etc…
  • Discriminación de palabras, con ritmo y moviéndose por el espacio.
  • Utilizar poesías y rimas. las rimas son perfectas para reforzar las capacidades cognitivas (atención, memoria, concentración, apoyo a la lectoescritura, habilidades matemáticas…) o generar actitudes (tranquilizar una clase, dinamizar, saludar…). también son ideales para crear transiciones entre actividades y para reforzar el desarrollo del lenguaje y del movimiento.
  • Realizar juegos de sonido/silencio que incluyan movimiento (asociar sonido a movimiento y silencio a parar)

Actividades que incluyen la respiración y técnicas orofaciales

Las más frecuentes relacionadas con las técnicas logopédicas:

  • Ejercitar el control del soplo a través de la relajación, ejercicios de conciencia respiratoria, vocalizaciones, con pajitas, pompas de jabón…
  • Favorecer la succión, deglución y masticación en el momento del comedor y otros
  • Praxias linguales, labiales y mandibulares: Adquirir buen tono y control de la lengua permitirá colocar correctamente la posición de cada uno de los fonemas
  • Discriminación auditiva
  • Tapping con los dedos en la zona de la cara (labios, mejillas…)
  • Utilizar un cepillo de dientes para desensibilizar lengua, mejillas, dientes…
  • Dar besos, hacer pedorretas, onomatopeyas, hacer el caballito,

Y además...

  • Señalar. – acompañar el proceso de señalar del niño (hito relevante para el lenguaje) de lenguaje expresivo e ir retirando poco a poco apoyos para motivarles a hablar
  • Responder a todos los intentos comunicativos de los niños
  • Corregir de forma indirecta siempre, no interrumpir, no exigir el lenguaje (que repita, que comience de nuevo…)
  • Ampliar el discurso del niño para que pueda ir ampliándolo
  • Ofrecer un modelo de lenguaje claro y correcto
  • Realizar juegos interactivos que faciliten la comunicación
  • Evitar los sonidos de fondo o distractores
  • Establecer contacto visual, colocarnos a la altura del niño, susurrarles palabras al oído, hablarles desde diferentes posiciones…
  • Gesticular, hacer muecas, llamarle por su nombre…
  • Establecer turnos de comunicación desde la etapa de bebés
  • Ir narrando lo que hacemos para darles cada vez más lenguaje, vocabulario… cambiando entonaciones, escuchando diferentes voces, sonidos…
  • Favorecer su interés por los cuentos desde pequeños, tanto con títeres como cuentos físicos, tanto mostrándoselos como solo narrándolos
  • Introduciendo comparaciones
  • Y, como no, hablar mucho. Con corrección y claridad

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

https://neuropedagogiainfantil.com/

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