El período de adaptación para las familias
No solo los niños sufren la adaptación, también las familias. Este post es para vosotros.
La primera adaptación de los más pequeños al centro escolar es también una adaptación para las familias, y por ello queremos dedicaros este post, ya que también los padres y madres tenéis un papel muy destacado en este proceso, y también contribuís de una forma muy relevante a facilitar que este período se produzca de la mejor forma posible.
Por eso vamos a trataros de daros algunas orientaciones por si os resultan de utilidad para afrontar estos primeros días escolares de una forma más tranquila y relajada.
Algunos aspectos importantes que debéis saber
Lo ideal: con vosotros
Si el centro que habéis elegido lo permite, permanecer con vuestro hijo los primeros días es una estupenda opción para que el pequeño se sienta seguro desde el inicio en este nuevo espacio.
Para ayudarle, facilitar que el niño explore el nuevo espacio con la seguridad que vosotros le aportáis, sin forzarle y sin insistir en que se relacione con otros niños o coja los juguetes. A veces es más útil que las familias seáis meros observadores y sea el propio niño el que os vaya guiando, quizá quiera enseñaros algo que os haya llamado la atención, quizá prefiera estar en vuestro regazo… recordar que todo está permitido estos primeros días.
¿Cuánto tiempo?
El que el niño necesite, el que el centro os sugiera, el que podáis por vuestras circunstancias.
La adaptación es diferente en cada niño. Vuestra escuela también os orientará para que ni se alargue excesivamente en el tiempo ni se ciña estrictamente a lo que habíais pensado, si teníais unos plazos concretos, e incluso en ocasiones a lo que la Escuela haya podido prever. Cada niño es único. Su adaptación también. La flexibilidad siempre es lo más deseable, debiendo ser el niño el que marque los tiempos.
Cuando este tiempo con vosotros en el centro se alarga demasiadas semanas la adaptación tampoco se terminará de completar, al igual que si ha sido demasiado corto. Lo ideal es que dure el tiempo justo en el que el niño haya alcanzado la seguridad que necesita para permanecer en un nuevo espacio y haya establecido un vínculo afectivo con su docente.
Adaptación fácil, adaptación difícil

Si sois padres de un bebe menor de 9-10 meses, buenas noticias, la adaptación es más para vosotros que para ellos, ya que generalmente cognitivamente aun no son tan conscientes del lugar en el que se encuentran (aún está pendiente la famosa “permanencia del objeto”) por lo que su aceptación será más sencilla e incluso no será tan necesaria vuestra presencia salvo para que os quedéis tranquilos de dónde y con quién dejáis a vuestro pequeño.
Generalmente, atendiendo también al desarrollo cognitivo de los menores de tres años, la adaptación más complicada suele ser la de los niños y niñas de 1-2 años, ya que ya son plenamente conscientes de la ausencia de sus familias, pero no cuentan con tantos recursos como los niños de 2-3 años para superarlo.
Pero, no os preocupéis, los docentes lo sabemos y tenemos nuestros trucos también para esta edad.
Todas las emociones y reacciones deben ser respetadas
También podría suceder que cuando llegue el momento de la separación vuestro hijo os sorprenda y no muestre ningún tipo de disgusto. Puede que no lo haga los primeros días y en cambio lo haga después, porque ha entendido que la escuela es algo cotidiano y no en el lugar novedoso de los primeros días.
Puede que llore, que tenga una rabieta… respetemos sus emociones, todas son válidas.
A veces hay niños que se enfadan con vosotros, niños que no se dejan consolar… la solución siempre es la misma: acompañarles con afecto y darles el tiempo que necesitan.
Síntomas frecuentes de los primeros días
No os asustéis si mientras dure la adaptación se muestran más inseguros en casa, si se empeñan en acompañaros hasta en el baño… es normal, ha cambiado algo muy importante en su entorno, necesitan volver a sentirse seguros.
Son síntomas frecuentes que puedan encontrarse más cansados, que estos días duerman peor o estén más mimosos, que coman menos o recuperen algunos hábitos ya superados… no os preocupéis, todo esto pasará. Es temporal. Y no todos experimentarán todos estos síntomas, ni mucho menos. Mejor no anticipar lo que puede o no suceder y esperar, con tranquilidad, a atender su reacción cuando surja.
Para vosotros
Sin culpa
Muchas familias os sentís culpables cuando dejáis a vuestro pequeño en el centro los primeros días llorando, llamándoos… quizá os ayude pensar en todas las ventajas que la escolaridad les va a ofrecer y que suplen con creces estos complicados primeros días. Ellos no saben todo esto (aún), pero vosotros sí.
Recordarlo en los momentos difíciles.
Con seguridad
Trasmitimos mucho más con nuestro cuerpo y nuestro gesto que con nuestro lenguaje, aunque con este segundo les tranquilicemos, si nuestros gestos nos delatan, si anticipamos el momento de separación con angustia, sin querer, lo estamos reforzando. No es fácil, pero debemos intentar estar tranquilos, recordando que hemos elegido un buen lugar para nuestro hijo y que estamos haciendo lo correcto.
Despedirnos SIEMPRE (y sed breves al hacerlo)
Y… muy, muy importante, despediros siempre de vuestro hijo. Cuando os vais sin que se entere, aprovechando que está distraído, el niño se va a disgustar aún más, aunque no lo veáis. Porque si os despedís dará cierta normalidad a ese momento (“van a volver”), si no lo hacéis, pueden sentirse más abandonados, sin saber qué pensar o cuándo vais a volver. También si son mayores podéis decirles en esa despedida quién les va a recoger, les ayudará también a saber que ese momento se va a producir.
Alargar el momento de la despedida es alargar el tiempo de algo que igualmente va a suceder y no ayuda a los niños. Están ya angustiados esperando ese momento de separación que anticipan va a ocurrir. Siempre es preferible una despedida afectuosa y breve durante el tiempo de adaptación.
La importancia del reencuentro
Al recogerles hacedlo con la misma seguridad y calma, ofreciéndole vuestra mejor sonrisa, transmitiéndoles tanto con vuestro lenguaje gestual como verbal, que todo está bien, evitando hacer comentarios, preguntas o afirmaciones en negativo (¿Cuánto ha llorado? ¿lo ha pasado fatal?).
Tampoco es recomendable, si queremos dar normalidad a la escuela y que comience a formar parte de su rutina, llevarle “premios” ya que le estaremos dando a entender que es algo negativo y su asistencia debe ser reforzada.
Sin mentiras ni chantajes
Debemos evitar mentirles diciéndoles que vamos a volver antes de su horario de salida, o chantajearles para que no lloren, mentir a los niños nunca es una buena idea. Es preferible decir una verdad, suavizada cuando es necesario, pero verdad.
Al igual que no debemos minimizar sus emociones ni quitarles importancia, mejor decir: «entiendo que estás triste porque tenemos que despedirnos, pero nos veremos en un ratito y recuerda que yo te quiero mucho», a decirles que no lloren, que no es para tanto.
Preguntad, siempre, todo lo que necesitéis saber
Preguntad siempre al centro todo lo que necesitéis conocer para sentiros seguros. Los docentes sabemos que estos primeros días son complicados y requerís más información, seguro que ellos estarán encantados de dárosla. Es importante también que no os quedéis con dudas, porque cuanto más tranquilos estéis vosotros más lo estarán vuestros hijos (lo transmitiréis).
Eso sí, evitad hacer preguntas delante del niño. Es una buena costumbre recordar, desde el inicio, que los niños entienden más de lo que a veces creemos, y hablar de ellos delante de ellos no suele aportarles nada positivo (por ejemplo, preguntar si ha llorado, si ha comido mal si es mal comedor, etc). Si os acostumbráis a no hacerlo desde que son bebés os resultará más sencillo hacerlo también cuando sean más mayores.
Con optimismo y la mirada en el futuro
Todos los que somos madres y padres, incluso los que nos dedicamos profesionalmente a la educación, sabemos lo difíciles que son estos primeros días. Lo que cuesta esta separación y, sobre todo, las muy frecuentes lágrimas de nuestros hijos. Por eso es importante no perder de vista el objetivo y el futuro inmediato. Ese que llegará en pocos días.
Los niños disfrutarán enormemente de la escuela, de todas las posibilidades de aprendizaje y relación que les va a brindar, y rápidamente olvidarán esas primeras separaciones que también pueden ayudarles a crecer.
Os lo prometemos.
Ana Muñoz
Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil
https://neuropedagogiainfantil.com/