Bienvenid@s al "mundo neuro"

La neurociencia nos puede ayudar en el aula, anímate a formar parte de una nueva escuela.

 ¿Y si la Neuropedagogía te pudiera hacer entender mejor a tus alumnos, sus respuestas, sus inquietudes, su forma de aprender? (o a tus hijos, o a ambos).

¿Y si conocer y aplicar la Neuropedagogía en tu aula o en tu casa, te hiciera reconciliarte con tu profesión o con tu papel de madre o padre?

Pues sí, puede hacer eso y mucho más. Porque …

Si el cerebro es el órgano que nos permite aprender, parece que tiene mucho sentido, conocer cómo lo hace, qué necesita para hacerlo y que actuaciones docentes en el aula pueden favorecer o perjudicar su aprendizaje. ¿No te gustaría conocerlas? Te lo contamos, sigue leyendo…

La moda "neuro"

En los últimos años el interés por el cerebro humano, por conocer sus funciones y su funcionamiento, por entender cómo responde ante determinadas situaciones, y qué le interesa, ha llegado a todos los campos. Prueba de ello es la gran cantidad de prefijos “neuro” que encontramos en todos los ámbitos. Por ejemplo, aplicado a la venta, con el resurgir del neuromarketing, a la economía (neuroeconomía) e incluso a la política (si, también existe ya la neuropolítica) …  y todos ellos con un mismo objetivo, lograr ser más eficaces en cada uno de sus campos de actuación teniendo muy presente que, todos y cada uno de nosotros, somos, en realidad, nuestro cerebro. El órgano que siente, piensa, decide, planifica, responde… y aprende.

En nuestro caso, también los docentes hemos empezado a incluir en nuestro vocabulario, diferentes palabras “neuro” como: neurodesarrollo, neurociencias, Neuropedagogía… también influenciados por ese auge en las últimas décadas de estudios e investigaciones sobre el desarrollo cerebral y sobre su relevancia en el proceso educativo. Y es que, si es el cerebro el que aprende, parece lógico que los docentes deseemos conocerlo más.

¿Por qué conocer el cerebro nos puede ayudar en el aula?

Este interés por este órgano, que únicamente pesa en torno a 1.400 gramos pero que consume casi un 20% de nuestra energía diaria, se ha visto favorecido gracias a las tecnologías actuales como tomografías específicas, resonancias magnéticas… que permiten visualizar en tiempo real cómo responde a determinados estímulos el cerebro de una persona viva. Y esto es lo que ha permitido acercar la ciencia a todos los ámbitos, y también al aula.

El estudio de Rosalind Picard (Poh, Swenson y Picard, 2010) en el Instituto de Tecnología de Massachusetts logró demostrar con estas técnicas y estudiantes universitarios, que las ondas cerebrales de los estudiantes durante las clases magistrales eran similares a las que presentaban en reposo. Es decir, que las clases tradicionales con metodologías en las que el docente únicamente expone, no despiertan el interés de nuestro cerebro.

Aunque las investigaciones de cómo se produce el desarrollo cerebral son muy recientes, comenzaron en torno a los años 90, sus descubrimientos son muy relevantes y aplicables a todas las etapas educativas, especialmente a la nuestra: la educación infantil. Ya que, es en esta donde se forjan los cimientos de todas las habilidades y capacidades que tendrán los niños en el futuro y que debemos favorecer en el presente.

¿Estás dispuesto a cambiar?

Por ello, tener una mirada abierta a conocer el órgano con el que aprendemos, saber qué influye en ese aprendizaje que buscamos como docentes, y estar dispuestos a cambiar nuestra práctica para ajustarlo a esa realidad, es lo que puede proporcionarnos la Neuropedagogía (también llamada neuroeducación, o neurodidáctica).

Porque los docentes somos de los pocos profesionales que “trabajamos” con un órgano que no vemos: los cardiólogos tienen a su disposición corazones, los fisioterapeutas pueden tocar el cuerpo humano, los otorrinos ver el oído…pero los maestros no podemos ver cómo está funcionando y cómo es el cerebro de nuestros niños. Por eso la neurociencia puede ser “nuestros ojos” y convertirse en un potente aliado en nuestras aulas.

 “Lo estamos haciendo bien, pero que podemos afinar más”. Bueno D. (2019)

Que la educación debe tener en cuenta al órgano que aprende, es algo que ya, Leslie Hart (1983) propuso en “El cerebro humano y el aprendizaje” y con su teoría del “cerebro compatible”. Y aunque obtuvo muchas críticas, también sirvió de inspiración a los que comprendieron que son los sistemas educativos, y los docentes en último lugar, los que debemos ajustarnos al funcionamiento cerebral para lograr aprendizajes significativos, y no al revés. Tal y como sucedía y continúa sucediendo en la enseñanza tradicional, en la que los alumnos deben aprender contenidos que, en muchas ocasiones, no van a resultar eficaces ni nuestro cerebro va a considerar relevante por la forma en que han sido presentados, por no ser significativos, por no implicar emociones.

Bienvenid@ al mundo "neuro"

La Neuropedagogia, tiene por tanto como objetivo favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, potenciando el desarrollo cognitivo, emocional y social de los alumnos, partiendo del conocimiento de cómo aprende nuestro cerebro, el órgano responsable de quiénes somos y, como no, de cómo aprendemos.

Para ello cuenta con la unión de tres disciplinas: las neurociencias, responsables del mayor conocimiento actual de las estructuras y funciones cerebrales, la psicología, que apoya ese conocimiento incorporando el desarrollo y formación de la conducta y los procesos mentales, y por último la pedagogía, que se ocupa del aprendizaje, y de cuáles son las metodologías más adecuadas para lograrlo.

La unión de las tres va a favorecer ese enfoque integrador que buscamos para que la aplicación de la ciencia al aula sea un hecho, y también un proceso que, tanto el alumno como el docente pueda disfrutar de una forma amable y sencilla.

Y aunque a veces esta terminología científica aplicada a la educación pueda intimidarnos, ya que puede parecer que resta ese componente afectivo y emocional que sabemos es absolutamente imprescindible para el desarrollo y el aprendizaje del niño, la realidad es que la Neuropedagogía lo refuerza. El cerebro necesita afecto para aprender, al igual que necesita ambientes enriquecidos y estructurados y docentes sensibles que acompañen ese proceso con formación, creatividad y grandes dosis de emoción e ilusión.

La Neuropedagogía nos ayuda en el aula

Cada vez hay más centros educativos y profesionales que apuestan por las metodologías activas, vivenciales, que contribuyan a que nuestros alumnos aprendan de una forma más eficaz y efectiva, que les haga felices mientras lo hacen, y que contribuya a formar personas autónomas, críticas, creativas y flexibles. Todas ellas tienen mucho que ver con cómo se produce el desarrollo cerebral: lo que es acorde, funciona.

Conocer cómo se produce ese desarrollo cognitivo, qué lo favorece, qué es mejor evitar, y en definitiva, saber qué emociona al cerebro infantil, es uno de los retos más apasionantes de la Neuropedagogía y también comienza a ser el reto de muchos centros educativos y docentes.

Y necesitamos conocerlo para llevar a cabo aprendizajes realmente significativos, que se mantengan en el tiempo y que hagan real la personalización que queremos en el aula, respetando la individualidad y el desarrollo del niño, y contando con la emoción y la motivación como elemento imprescindible.

Porque el cerebro del niño es fundamentalmente emocional, y por ello todo lo que aprendemos cuando nos sentimos felices y emocionados se fija de una forma más profunda, aumentando la calidad del proceso de enseñanza- aprendizaje y sobre todo, despertando en el pequeño el deseo de aprender, explorar y descubrir el mundo que le rodea.

No es una metodología, pero puede ayudarnos a crearla

La Neuropedagogía, por tanto, no es una metodología, aunque sí se pueden extraer de ella muchas actuaciones metodológicas relevantes para nuestro papel docente que beneficien a los niños y niñas con los que trabajamos.

Pero además la Neuropedagogía nos va a ayudar a aprovechar esos conocimientos del funcionamiento cerebral para:

  • Enseñar (y aprender mejor), ya que vamos a ser más conscientes de cómo aprende el cerebro infantil, pudiendo utilizarlo en nuestro beneficio.
  • Ser más conscientes de los niños que pueden presentar dificultades en su desarrollo, contribuyendo a que éstas se minimicen.
  • Ayudar a los niños que ya las presentan teniendo más recursos para favorecer su desarrollo.

Por ello la Neuropedagogía, resulta útil tanto a docentes como a las familias de nuestros alumnos, para favorecer el desarrollo del niño desde todos los ámbitos teniendo presente al indudable protagonista: el niño.

 “La Neuroeducación constituye una nueva mirada, flexible, positiva, optimista, porque está en consonancia con diversas metodologías de aprendizaje activo y porque fomenta el desarrollo de competencias para la vida; o, mejor dicho, es la propia vida” (Guillén, 2017)

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

https://neuropedagogiainfantil.com/

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