Siete razones (de peso) para llevar a tu hij@ a una Escuela Infantil

Quizá en este momento estéis dudando sobre la conveniencia o no de llevar a vuestr@ hij@ a una Escuela Infantil o quizá tu pequeñ@ haya empezado esta nueva aventura este curso escolar y ese “famoso” periodo de adaptación este siendo más complicado de lo que esperabais y empecéis a tener dudas de si era el mejor momento, de si no debíais haber postergado esta incorporación a que fuera más mayor, más autónomo o estuviera emocionalmente más preparado.

Además, entendemos que la pandemia ha hecho que las familias se sientan más reticentes en llevar a sus hij@s a una Escuela Infantil por el miedo al contagio del virus (que, afortunadamente, no ha tenido prácticamente consecuencias en los centros infantiles). Y sabemos que es muy frecuente que en ese primer año de incorporación a una Escuela Infantil, los niños sean más propensos a sufrir enfermedades propias de la infancia (aunque generalmente sean benignas) ya que sus defensas aún no se han puesto a prueba en entornos diferentes al familiar.

Pero hoy queremos poner en valor todo lo que la Escuela puede ofrecer a vuestr@s hij@s para que también estos argumentos formen parte de esa valoración que las familias hacemos cuando llega el momento. Y también estamos pensando en aquellas familias que necesitan llevar a sus pequeñ@s a un centro infantil para conciliar su vida familiar y laboral, y puedan sentirse inseguros por incorporarles siendo aún bebés.

Pues bien, con esta pequeña reflexión queremos que podáis anticipar todo lo positivo que les espera en la Escuela, y que sin duda sucederá en los próximos meses o está sucediendo ya en este momento, mientras leéis estas líneas, si vuestro hij@ asiste a un centro infantil.

• No (deberíamos) aprender contenidos, aprendemos habilidades básicas para la vida

En los primeros años no es relevante aprender contenidos, es relevante aprender habilidades, capacidades, que sirvan después de base para aprender los contenidos académicos de etapas posteriores. Nuestros niñ@s aprenden a conocer y controlar su cuerpo, a experimentar con sus sentidos, a compartir, a disfrutar de “no ser únicos”, a ceder, a intentar controlar sus deseos y sus impulsos (que no siempre es fácil, porque no es propio de esta etapa)… aprendizajes importantes ¿verdad?

• ¿Un sitio donde jugar o dónde aprender?

Parece que si nos divertimos no aprendemos. Pues bien, las neurociencias nos dicen exactamente lo contrario. Para aprender hay que divertirse, para enseñar hay que ser motivador, sorprendente, emocionante. Por eso es tan importante plantear juegos y actividades que les diviertan. Pero además tienen que estar adaptadas a la edad y necesidades de los niños en cada momento, sabiendo porque las hacemos y qué queremos conseguir con ellas. De esa forma nos aseguramos el aprendizaje, porque en las Escuelas sabemos mucho de lo que necesitan y les divierte en cada etapa.

• Favorecemos la autonomía, favorecemos la autoestima

En la Escuela sabemos que favoreciendo la autonomía de l@s niñ@s estamos favoreciendo también su autoestima. Porque cuando un pequeño puede hacer algo por sí mismo, sin depender del adulto, se siente capaz, orgulloso de lo que ha hecho y de lo que es capaz de hacer. Por eso evitamos hacer por ellos lo que l@s niñ@s saben hacer por sí mismos (no siempre es fácil, la tentación de ayudarles es muy potente…) y por eso les ofrecemos retos adecuados a su capacidad, y además pueden probar, equivocarse, volver a probar… porque en eso consiste aprender.

Y también porque nuestras aulas son espacios de autonomía, donde todo está pensado para que puedan acceder a lo que necesitan sin depender del adulto: los juguetes, los lavabos, los baños, e incluso el agua, para que puedan beber siempre que lo necesiten, porque el agua es muy importante para un buen funcionamiento cerebral.

• ¿Aprendemos a ser más sociables en la Escuela Infantil?

Es muy frecuente que la sociabilidad de vuestr@s hij@s sea una de las razones que os han decidido a escolarizar a vuestr@ pequeñ@. Pero sorprendentemente estos tres primeros años no es una etapa “social entre iguales” tal y como la concebimos los adultos. Ya que realmente los niños comienzan a compartir juegos tal y como nosotros lo entendemos, casi al final de esta etapa. Hasta entonces desarrollan un juego en “paralelo”. Es decir, están jugando cerca de otros, observando lo que hacen, pero no desarrollando un juego juntos como tal.

No obstante sí es una etapa para favorecer aprendizajes sociales y emocionales, y sí, esta es una de las grandes ventajas de la escolarización. Conocer a otros, formar parte de un grupo, integrar sus normas y sus límites, les ayudan a estar en un entorno más seguro y predecible, y también a empezar a superar sus primeras frustraciones, que también es un aprendizaje necesario para el futuro. Porque en la Escuela no todo puede ser para mí, ni siempre de forma inmediata, y estos aprendizajes son los que realmente fundamentan el inicio de la sociabilidad.

• En la Escuela comen mejor, se portan mejor...

Esta es una frase que escuchamos todos los años en las Escuelas en muchos momentos. Y en muchas ocasiones es acertada, pero no, no hacemos magia. Es frecuente que malos comedores coman mejor en la Escuela o coman alimentos que en casa no prueban. La razón es que en la Escuela la comida es un momento social, en el que disfrutan con sus compañer@s y en el que todos cuentan con la autonomía que necesitan y tienen como modelo a su propio grupo de iguales. Y también porque para los profesionales de educación infantil este momento es igual de importante y tranquilo que cualquier otro,  sin anticipar lo que van a comer o no, sin que ellos noten la tensión que para las familias, lógicamente, supone que su hijo no coma.

Y en cuanto a portarse mejor… la realidad es que los adultos también damos nuestra mejor versión en nuestros respectivos trabajos, ¿verdad?

• La Escuela favorece el desarrollo del lenguaje

Porque hablamos, escuchamos, contamos cuentos, realizamos juegos de soplo, tenemos en cuenta los hitos prelingüísticos, cuentan con modelos constantes de lenguaje, y sienten una mayor necesidad de comunicarse.

Y porque exploramos todo tipo de lenguajes, también los artísticos, musicales, etc. de esta forma fomentamos su creatividad sin importar el resultado y disfrutando del proceso.

• Acompañamos y favorecemos su desarrollo

Y esta es la parte más importante para elegir escolarizar a un niñ@, poder aprovechar la cualificación profesional de sus docentes. Porque los profesionales sabemos qué deben hacer en cada etapa, cómo fomentarlo y qué evitar, porque realizamos evaluaciones de desarrollo para saber de qué punto partimos con cada niño, y un seguimiento para poder ayudarles cuando la evolución se frena, sin compararlo con otro, siguiendo su propio ritmo. Porque planteamos las actividades adecuadas a lo que deseamos conseguir programándolas, ideándolas, buscando los mejores materiales y recursos, sin dejar nada al azar.

Porque esta es la etapa más relevante en el desarrollo de cualquier persona, porque en ella se están creando los cimientos que deben sostener el resto de sus aprendizajes futuros y contar con el seguimiento de profesionales de la etapa es una buena idea.

 

Y por último, porque escolarizarles también es una forma de descubrir que hay muchos más entornos, además del familiar, donde son importantes y dónde se sienten queridos.

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

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