¿Qué pasa antes de nacer?... curiosidades sobre el mundo "antes"
El embarazo es sin duda una época inolvidable para los futuros padres, pero seguro que no somos tan conscientes de todo lo que está sucediendo en el feto durante esos intensos nueve meses. Esta etapa es muy importante para su desarrollo posterior, y en ella tiene un papel mucho más activo del que se creía. Comienzan los ensayos para la vida posterior…
Os contamos algunas curiosidades sobre eso que pasa, antes de nacer.
Empezando por el principio, ¿quién decide el sexo?
Los genetistas nos enseñaron que es el cromosoma que aporta el espermatozoide del varón el que decide el sexo. Ya que los cromosomas femeninos son XX, mientras que los masculinos son XY. De esta forma, la madre siempre ofrecerá un cromosoma X y será el padre, seleccionando el X o el Y el que decida el sexo del bebé. Siendo XX para las mujeres y XY para los hombres.
Pero en la actualidad diferentes investigaciones han descubierto que también la madre tiene un papel determinante. Ya que las condiciones del medio en el que la unión de los gametos se produce, también favorecerán a uno u otro. Por ejemplo un medio más ácido o adverso beneficia a los espermatozoides X (más resistentes y duraderos) y en cambio en condiciones favorables, y cuando el óvulo está preparado, los Y son más rápidos y tendrán más probabilidades de imponerse.

¿Hay que esperar tanto para saber el sexo del bebé? pues ... no (al menos en el futuro)
El gran dilema por el que todos los padres esperan con ansiedad la famosa ecografía de la semana 20… El sexo de un bebé se establece en el mismo momento de la concepción, aunque los órganos sexuales del bebé no sean visibles hasta aproximadamente esa semana y por esta razón no podamos conocerlo con las técnicas habituales (ecografía).
No obstante, es probable que en un futuro muy próximo podamos saberlo casi desde el principio del embarazo, ya que en la sangre de la madre pueden encontrarse células fetales, en este caso el cromosoma Y, con lo que sabríamos que el bebé es un niño, o de no encontrarlo, podríamos deducir que será una niña.
¿Cambia el embarazo el cerebro de la madre?
Además de las famosas nauseas (que algunos estudios apuntan a que preservan al bebé de posibles abortos protegiéndole de toxinas y organismos patógenos presentes en alimentos y bebidas) y de los cambios físicos propios del embarazo, recientes investigaciones apuntan a que el propio cerebro de la madre sufre modificaciones durante el embarazo.
Una investigación, realizada en Barcelona, ha descubierto que el embarazo provoca una disminución de la materia gris en las regiones implicadas en las relaciones sociales, que tiene efectos permanentes en el cerebro de la madre, sin que por ello se altere su capacidad cognitiva.
Gracias a este cambio también el cerebro se prepara para la maternidad, facilitando el vínculo y la capacidad de intuir las necesidades del bebé. Quizá esta sea la razón por la que es frecuente escuchar a las madres primerizas que “han cambiado sus prioridades”.
También las tomografías cerebrales han contrastado que, durante el embarazo, el cerebro materno encoge hasta un 7%, sin que haya una explicación clara de la causa. Eso sí, recupera su tamaño habitual pasado el embarazo.
Una futura mamá con un estupendo olfato
Sí, las mujeres embarazadas tienen más agudizado el sentido del olfato. Y aunque a veces esto pueda resultar molesto (reaccionando más a los olores, e incluso detestando algunos que nos gustaban), es una función de protección para el bebé. El olfato se agudiza para evitar que tomen alimentos en mal estado, protegiendo así la salud de ambos.
¿Y qué hace el feto?
Escucha un montón de latidos...
Casi todos los investigadores coinciden en que el feto ya escucha diferentes sonidos durante el periodo embrionario, aunque amortiguados para no molestarle. Este entorno auditivo incluiría tanto los ruidos propios del cuerpo de su madre (¡ruidos digestivos, latidos del corazón… que oirá en torno a 28 millones de veces!!!) como la voz tamizada de su madre que recibe a unos 24 decibelios, aunque se produzca a 60 en el mundo exterior, y el resto de voces, aún más suavizadas que escuchará en torno a 12 decibelios.
Según Tomatis*, el feto es capaz de escuchar los sonidos incluso antes de que el oído esté formado, llegando al bebé a través de la columna vertebral de su madre, de las vibraciones sonoras que recibe a través de su piel, músculos, articulaciones…
En torno a los 22 días de gestación se inicia el desarrollo del sistema auditivo que finalizará aproximadamente a las 25 semanas y que se pone en evidencia en el feto al responder a estímulos auditivos a través del movimiento, de los cambios en la respiración… e incluso para algunos en una “sonrisa fetal” al escuchar la voz de su madre.
Bosteza, aunque no tenga sueño
Un estudio de la Universidad de Durham ha puesto de manifiesto que los fetos llegan a bostezar incluso seis veces por hora, comenzando a disminuir a medida que van pasando las semanas.
A diferencia de las teorías que relacionan el bostezo con la oxigenación del cerebro al sentir sueño, el estudio lo relaciona con la maduración del cerebro vinculándolo al desarrollo de su sistema nervioso central y a una mejor salud fetal.
Ensaya funciones, y... hace pís
Sí, mientras están en el útero tienen las mismas funciones fisiológicas que tendrán después, comen, duermen y… también orinan. Esta función comienza a ponerse en marcha en torno a la semana once del embarazo, comenzando su función renal. Peeero, no hay que preocuparse, esta orina no es perjudicial ni para el bebé ni para la madre, ya que parte de ella formará parte del líquido amniótico y el resto se desechará a través del cordón y de los riñones de la madre
Y no respira, pero ya ensaya
No, no respira. Pero ensaya. Los pulmones del feto no tienen función respiratoria porque es la placenta la que le aporta tanto el oxígeno como los nutrientes que necesita para desarrollarse a través de la sangre de la madre.
Pero sus bronquios y tráquea sí se van preparando para esta función. Para ello el feto inspira líquido amniótico por la tráquea y lo expulsa realizando movimientos muy similares a los que hacemos al respirar, preparando a los pulmones para realizar su función una vez que el bebé haya nacido.
Seguro que hay muchas otras cosas que nos gustaría saber sobre ellos, pero… tendremos que esperar a que nazcan para preguntarles 😉
Ana Muñoz
Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil