El acierto de equivocarse
Equivocarse, cometer errores en la crianza es algo mucho más frecuente (y natural) de lo que crees. Y es que a veces confundirse es acertar.
No sé cómo sería antes, si tal y como dicen nuestras abuelas, la crianza de antes era mucho más natural, menos leída y pretenciosa. Quizá antes se educaba con más naturalidad y deberíamos volver a eso. Seguramente tendría muchas ventajas (vivir la infancia en la calle, sin la mirada del adulto constante para proteger a los niños, permitiéndoles equivocarse, resolviendo de forma autónoma sus propios problemas…) y otros tantos inconvenientes (los castigos físicos, la letra con sangre entra, esas meriendas llenas de deliciosas grasas saturadas…).
Lo que sí sé es que ahora, hay demasiada información sobre la crianza, para todo tipo de padres y de familias, y que a veces, entre tanta lectura y tanto consejo bien intencionado, es más fácil perderse y, buscando lo mejor, llegamos a hacer cosas que ni los padres entendemos ni se ajustan a cómo somos ni como es nuestra familia e incluso que hacemos porque los expertos dicen que es bueno, pero ni siquiera creemos en ello.
EL BUENROLLISMO Y OTRAS TEORÍAS
Imagino que yo debo incluirme entre todos estos “especialistas” que dan consejos sobre la infancia, pero la verdad es que cada vez me gustan menos las verdades absolutas y los extremos (tampoco en educación). Y que cada vez me cuesta más admirar a profesionales que con teorías perfectas dan ejemplo de lo bien que lo hacen todo cuando hablan de lo que hacen de sus hijos. Lo que yo he llamado el “buen rollismo”.
Yo no soy de esas, yo me equivoco muchas veces como madre, y espero seguir haciéndolo otras tantas. Porque he asumido que una cosa es lo que sé, y otra es lo que aplico. Que una cosa es lo profesional y otra lo de madre, porque en lo segundo prima el afecto, y el afecto no es, ni debe ser, objetivo, neutro y profesional. Es más, recuerdo a los padres de una de las escuelas en las que trabajé, que cuando me pedían consejo y les contestaba, me decían: claro, para ti es fácil porque sabes mucho. Y yo les decía con total sinceridad, que yo ni siquiera tenía la excusa de hacerlo mal, porque incluso sabiéndolo lo hacía.
UN BUEN EJEMPLO
Este post va de eso, de lo sano y lo acertado que es equivocarse. Y es que aprender requiere errores, y los errores también dan ejemplo a nuestros hijos, cuando uno los admite y de esta forma se convierte en un ejemplo real para sus retoños (uy, otra vez estoy dando consejos…). Sin padres perfectos ni consejos perfectos.
EL CEREBRO TAMBIÉN SE EQUIVOCA
Equivocarse está en nuestra naturaleza, y por eso se producen en nuestro cerebro las podas sinápticas, para que nuestro cerebro pueda “borrar” lo que no usa porque no ha resultado ser efectivo. Y yo, que me dedico a la formación, pero que antes he sido educadora, coordinadora, directora… puedo hablar en mis cursos de lo que hacemos “mal” (o de lo que podíamos hacer mejor) porque antes he sido yo la que he ido cometiendo cada uno de ellos.
En definitiva, los errores, cuando son involuntarios, cuando no están motivados por segundas intenciones o cuando lo que buscan es nuestro propio beneficio, son perdonables y hasta positivos. Nos ayudan a redirigir nuestro camino, al igual que el miedo (que también tiene connotaciones negativas) nos protege del peligro.
Durante nuestra vida, y como no, en nuestro tiempo de crianza, vamos a cometer muchos errores, pero es que los niños no vienen con un manual debajo del brazo (afortunadamente). Y esos errores son sanos, son naturales, y nos permiten enseñar a nuestros hijos que no pasa nada, que equivocarse también es aprender.
Ojalá este post sirva, aunque sea un poquito, para que cuando a veces atiendo a las familias de los niños que tienen alguna dificultad, no se sientan culpables por lo que podían haber hecho y no hicieron, o por lo que hicieron y no debían haber hecho
Equivocarse por amor no es equivocarse, cometer errores por amor tampoco lo es. Y sin duda los que cometemos como padres y madres están siempre (o casi siempre) motivados por el amor.
Ana Muñoz
Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil
