Prohibido sentar(me)

¿Cuándo hay que sentar al bebé? ¿Es necesario sentarle para que tenga un buen desarrollo?

Llegan los seis meses y con ellos, en ocasiones, comienzan a recomendarnos que sentemos a nuestro bebé… pero…

¿Para qué? ¿Qué ventaja puede tener para el bebé estar en una posición a la que no ha llegado por sí mismo y que no puede mantener si no se le ayuda? NINGUNA

SENTARSE ANTES DE TIEMPO

  • Cuando sentamos a un bebé antes de tiempo tenemos muchas posibilidades de que se interrumpan los hitos motores de arrastre y gateo que benefician enormemente su desarrollo físico y cognitivo. Porque al desplazarse a través del arrastre y el gateo el bebé coordina sus dos hemisferios cerebrales, ejercitando su cuerpo calloso que comunica ambos para que sea rápido y eficaz posteriormente en todas las habilidades (también aquellas que requiere el aprendizaje escolar). Y a un bebé sentado prematuramente le va a costar mucho disfrutar de estar en el suelo para lograrlo, ya que preferirá esa nueva posición impuesta a la que se ha acostumbrado e incluso comenzará el desplazamiento autónomo desde ésta, culeteando para moverse, sin ningún beneficio cognitivo ni postural .
  • El bebe se acostumbra a mirar desde una posición más cómoda (porque está más alto) y amplía su campo de visión, peeero… desde esa posición no logrará ensayar la convergencia y divergencia visual que realizará si está en el suelo y se desplaza arrastrándose primero y gateando después.
  • Al no estar maduro para mantenerse en esa posición, tiene que utilizar las manos para apoyarlas sobre el suelo e intentar mantener el equilibrio. Al hacerlo, sus manos no están pudiendo realizar sus funciones de experimentación y exploración, no pueden coger objetos ni iniciar su coordinación ojo/mano.
  • Genera frustración y dependencia en el bebé, porque al estar sentado y no poder pasar a otra posición (porque aún no ha logrado estar sentado como un logro propio) no puede acercarse a objetos ni juguetes ni personas y se convierte en un espectador pasivo del mundo.
  • Cuando sentamos al bebé alteramos la posición de su columna y pelvis: la posición de la columna del bebé no es la correcta, está arqueada, sobrecargada, e igualmente su pelvis no está bien colocada, por lo que desde un punto de vista físico y articular, le estamos perjudicando.

La sedestación es una conquista a la que debe llegar el bebé de forma autónoma, sin necesitar puntos de apoyo, y que se producirá en un espacio concreto: el suelo

Entonces ¿cuándo? SENTARSE A SU TIEMPO

  • El momento lo va a marcar el bebé y su desarrollo, que es personal y propio. Lo hará cuando tenga el control del tono muscular suficiente, sin esfuerzo y sin distorsiones. Generalmente una vez adquirido el reptado o el gateo, ya que utilizará esta posición para descansar y manipular todas las cosas interesantes que les brinda el entorno (sí, también las pelusas…).
  • En este momento el pequeño también habrá adquirido el control que le permita mantener la postura sin desequilibrarse aunque mire hacia los lados (control antigravitarorio).
  • La posición sentado también es importante y necesaria para adquirir la locomoción, de hecho es imprescindible para que ésta pueda darse. Es decir, el bebé sí que debe sentarse, pero cuando esté preparado para hacerlo por sí mismo.
Observar cuando esté sentado que la posición sea correcta: espalda recta y las piernas flexionadas de forma cómoda, no en modo “saltador de vallas” (una pierna doblada hacia atrás y la otra estirada, o ambas dobladas en posición «W».)

Confía

Nacemos con un “software” que favorece de forma natural nuestro desarrollo, genéticamente estamos preparados para lograrlo, pero el ambiente que nos rodea tiene que permitirlo y favorecerlo.

Cuando intervenimos en el desarrollo del bebé corremos el riesgo de interferir de forma negativa pese a que nuestra intención sea buena. Confía en tu bebé, déjale en el suelo para que pueda, por sí mismo, disfrutar de su movimiento, de sus primeras experiencias, y evita todo aquello que  limita su movimiento y su experimentación (hamacas, tronas, parques, tacatás..,) y que la naturaleza no había previsto para ellos.

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

https://neuropedagogiainfantil.com/

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