Creciendo en autoestima
La autoestima no se desarrolla "sola", también crece
La autoestima… algo tan importante para la vida adulta y que tenemos muy poco en cuenta cuando los niños son pequeños, creyendo que se desarrollará por sí misma (tal y como a veces pensamos que crecen los niños). En cambio, desde que el niño nace, ya está construyendo una visión de sí mismo que se va formando en función de lo que conoce acerca de su cuerpo, de sus capacidades, limitaciones… pero sobre todo de lo que su entorno cercano le devuelve sobre “lo que es”, “lo que hace”, e incluso acerca de cómo se siente. Por ejemplo si decimos “eres un llorón”, nos estamos refiriendo a un momento concreto, a una conducta concreta, pero no a lo que el niño ES). De la misma forma que cuando se porta mal no es un niño «malo».
Tampoco se desarrolla por reforzar al niño continuamente
Ayudarles a construir una sana autoestima tampoco es reforzar continuamente todo lo que el niño hace como si fuera perfecto, haciéndole creer en capacidades que seguramente no siempre tenga. Ni tampoco es buscar siempre su felicidad evitándole dificultades, ya que de esta forma le estamos impidiendo crecer y aprender a esforzarse. Igualmente nuestra creencia de que aún es pequeño y hay muchas cosas que no puede hacer hace que él mismo crea que no puede. Limitando el aprendizaje antes de haberlo iniciado.
- Un buen autoconcepto en la etapa infantil tiene mucho que ver con la autonomía, con favorecer que el pequeño, en la medida de su maduración y capacidad, intente ir consiguiendo pequeños logros por sí mismo. Parece una obviedad, pero resulta francamente difícil no ayudarle a ponerse los zapatos, aunque quiera intentarlo “solito”, o acompañarla al bajar del tobogán porque anticipamos que podría caerse. Pero cuando el niño es capaz de ponerse solo los zapatos, bajarse del tobogán, comer solo, montar en bicicleta sin ruedines… no hay nada comparable con esa sonrisa de “soy capaz”.
- También tiene que ver con equivocarse, ya que permitir que se equivoque es ayudarle a buscar alternativas a ese error y a lidiar con la frustración que a todos nos produce que las cosas no salgan siempre como nosotros queremos. Y este es un aprendizaje fundamental para la vida.
- Y con aceptar que las cosas que todos hacemos tienen unas consecuencias que debemos asumir. Y acompañarles en ese proceso de reflexión, e incluso favorecer que sean ellos mismos los que asocien la consecuencia a la actuación y decidan cómo se puede solucionar. Porque esto les ayudará a ser reflexivos, autónomos y responsables en el futuro.
- Asignarles pequeñas responsabilidades ajustadas a su capacidad y darles la oportunidad de colaborar en el día a día de la familia también es una estupenda manera de hacerles sentirse valiosos.
- Ayudarles a terminar las actividades que inician también es un aprendizaje útil para ellos desde que son pequeños, si sacamos un puzle lo hacemos, si pedimos un cuento esperamos a que finalice, etc. ya que de esta forma les estaremos enseñando el valor del compromiso y del esfuerzo.
- Permitirles elegir, aunque sea sobre aspectos sencillos como el jersey que desean ponerse entre dos opciones que son factibles, o con otros ejemplos del día a día que no suponen alterar nuestro funcionamiento o darles un excesivo poder sobre el entorno (por ejemplo, no debemos dejarle elegir entre varios platos en el momento de la comida, especialmente si es un niño mal comedor). Fomentar esa capacidad de elección, de tomar decisiones, es importante para la construcción del “yo”
- Respetar sus ideas y sus decisiones, aunque sean pequeños. Y aunque eso no signifique que tengamos que seguirlas, sino que vamos a escucharlas y a valorarlas, aunque no las compartamos.
- La autoestima es muy dependiente de la visión de los demás en todas las edades, pero aún más en edades tempranas. Por ello es conveniente que, cuando surgen desencuentros con su grupo de iguales, amigos, compañeros… evitemos participar en ellas como adultos. Siendo más conveniente acompañarles en lo que sienten, escuchándoles y ayudándoles a que ellos mismos encuentren su solución (“¿qué crees que puedes hacer para solucionarlo”). De esta forma les estaremos ayudando a ser más proactivos con otras dificultades en el futuro.
El papel de la familia y el docente en el desarrollo de la autoestima
La familia, y también los docentes, tenemos un papel fundamental en el desarrollo de la autoestima del niño. Y también implica una gran responsabilidad, ya que debemos ser buenos modelos para que los niños cuenten no solo con nuestra presencia , sino también con nuestras actuaciones coherentes a aquello que decimos ,e incluso a aquello que pensamos (y este es un reto no siempre fácil).
La autoestima sí es reconocer sus capacidades y celebrar con ellos sus progresos, pero de una forma ajustada, realista y sin caer tampoco en el error de pedirles más de lo que pueden hacer, siguiendo la falsa creencia que de esa forma se esforzarán más o lo harán mejor. Nadie se siente bien cuando es incapaz de hacer lo que se le pide, ya que cuando el reto es inalcanzable se convierte en una fuente de desmotivación y frustración.
Compartir con ellos nuestro tiempo, tener siempre una comunicación fluida y ofrecerles una imagen ajustada de ellos mismos, sin excesos ni limitaciones, será una de las mejores maneras de que no solo los niños logren la aceptación deseada de los demás, sino otra quizá más importante: la de ellos mismos.
Bibliografía
Heinsen, M. (2012) Autoestima y tacto pedagógico en edad temprana. Orientaciones para educadores y familias. Madrid: Narcea.
BBVA Aprendemos juntos (31 de enero de 2018). Sobreproteger a los niños les hace más débiles emocionalmente. Mar Romera, maestra [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=Xu3E_NjPBos
Ana Muñoz
Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

