Al suelo: el mejor consejo para el primer año

¿Sabías qué el desarrollo del bebé en un espacio como el suelo va a tener muchas ventajas para su maduración física y cognitiva?

Esta semana, en una de las formaciones que realizo habitualmente en los colegios para docentes de educación infantil, me preguntaban que si tuviera que elegir un único consejo para las familias para favorecer un buen desarrollo en el niño, cuál sería. Este artículo es la respuesta, si solo tuviera que elegir uno sería este: al suelo.

El espacio de juego y de actividad del bebe, desde los cuatro meses, siempre que está despierto debe ser el suelo.

Un buen desarrollo motor es un buen desarrollo cognitivo

Porque un buen desarrollo motor necesita de este espacio, y un buen desarrollo motor va a llevar al niño a un buen desarrollo cognitivo, ya que ambos en la primera infancia van indisolublemente unidos.

Los niños que pasan gran parte de su tiempo en el suelo tienen un mayor control de su cuerpo

Ventajas del desarrollo en el suelo

  • El niño aprende a controlar el instrumento más poderoso para relacionarse con el entorno: su propio cuerpo.
  • Se favorece la integración de todos los reflejos primitivos, cuya persistencia más allá del primer año puede provocar dificultades al pequeño no solo en los primeros años, también en etapas posteriores.
  • Se produce la integración de movimientos que enriquecen vías neurológicas que lograrán una mayor maduración cerebral
  • Se inician los hitos de desarrollo motor, sus primeros movimientos voluntarios que van a favorecer su desarrollo sensorial (especialmente relevantes para un buen desarrollo de la visión).
  • Favorecemos que el niño vaya alcanzando los diferentes movimientos para los que “está programado” sin saltarse ninguno. Algo que suele suceder en los pequeños que se sientan de forma prematura.
  • Se favorece su autonomía, logrando poco a poco ir acercándose a objetos y personas por sí mismo. Lo que también va a repercutir positivamente en su autoestima.
  • Apoya el desarrollo de su futura lateralidad, ya que en los movimientos que se iniciarán en el suelo, empezará a coordinar sus dos hemisferios cerebrales (como el gateo).
  • Comenzará a coordinar los movimientos de sus brazos y piernas, ayudándole a descubrirlos ya utilizarlos cada vez con más eficacia.
  • Favorece la coordinación motora fina, el movimiento más preciso de sus manos, pudiendo alcanzar y descubrir objetos por sí mismo.
  • Beneficia el control de todos los segmentos corporales, incluida la cabeza, que logrará a través del volteo.
  • Favorece el desarrollo del sistema propioceptivo, indispensable para sentir nuestro propio cuerpo, y por tanto ser más eficaces en nuestros movimientos y en nuestra relación con el entorno.
  • Es un espacio imprescindible para el desarrollo del sistema vestibular, indispensable para nuestro equilibrio y para situar nuestro cuerpo en el espacio.
  • Ayuda al niño a integrar las tres dimensiones del espacio e incluso la percepción de la profundidad.

En definitiva, el desarrollo en el suelo, favorece el desarrollo integrado no solo de todos los sistemas sensoriales y motores, sino también del resto de las áreas de desarrollo. Ya que un niño que adquiere una gran perfección en sus movimientos en un niño más seguro, más autónomo, más motivado y... más feliz.

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

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